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Hombre o máquina, dilema del siglo XXI

El trabajo y la relación hombre máquina

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¿Qué hacer?
Bibliografía

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La palabra trabajo ha sido interpretada de manera muy distinta a lo largo del tiempo, en la época de la revolución industrial, el trabajo era visto como una actividad que si bien era necesaria para el sustento, era mal pagada para la mayoría y no era realizada de manera placentera. Hoy, a principios del siglo XXI, se ve reflejado en la sociedad el miedo que existía en épocas de la Revolución Industrial en sentido a la sustitución del hombre por la máquina y en consecuencia la pérdida del sustento del ser humano. Si bien en aquellas épocas se pensaba que el mayor desarrollo tecnológico quitaría puestos de trabajo, situación que sí tuvo lugar, hoy en día esta misma situación ha desempleado a una incontable cifra de personas. Es lógico que las empresas aprovechen la tecnología y que deseen reducir costos y maximizar beneficios, ya que una máquina necesitará mantenimiento periódico, pero no se enfermará, no tendrá que salir de emergencia del trabajo, no tendrá conflictos con los compañeros, no tendrá vacaciones ni cobrará el bono navideño, sin embargo, el ingenio, la creatividad el esfuerzo, la superación, la identificación con la ideología de la empresa, son elementos que jamás, una máquina podrá poseer.

¿No es el trabajo tan antiguo como la misma sociedad industrial? La gente las empresas, las organizaciones y los políticos son responsables de los riesgos que trae consigo el trabajo. De hecho, un enfoque muy prometedor, prácticamente inexplorado hasta este momento es el que de da siguiendo la historia a de la sociedad industrial donde se da de la misma manera el trabajo.



Pudiera plantearse al trabajo como toda actividad humana la cual tiene componentes objetivos, por mencionar un ejemplo eficaz, el crear riqueza, pero esta riqueza puede sufrir diversas valoraciones sociales. Además las diferencias entre el no trabajo y el trabajo han tenido en el transcurso de los años delimitaciones pero a la vez estas delimitaciones pueden tener un carácter objetivo. La propia actividad de trabajar, en tanto a un desgaste de energía de quien lo realiza (energía humana) con la ayuda de distintos instrumentos y accionando sobre un objeto de trabajo con componentes objetivos y subjetivos respectivamente.



Es decir el trabajo es una actividad objetiva-subjetiva, lo cual permite que este carácter de trabajo sea una actividad dual que delimite en la sociedad. Estos limites del trabajo no se desvinculan de la forma de interpretar el mundo de manera combínate pero cambiante en l sociedad.



Desde la el punto de vista del concepto de trabajo antes mencionado , este mismo se caracteriza por buscar el acuerdo productivo entre el capital y el trabajo en un nivel descentralizado, con mayor flexibilidad en la negociación obrero-patronal en las organizaciones. Es decir, que el patrón se da cuenta de que existe la posibilidad de entrar a grandes mercados de competencia abiertos a todas aquellas organizaciones que estén dispuestas a incrementar sus ganancias. Pero este logro productivo se asocia con la flexibilidad pero por medio de consenso, haciendo participar acuerdos morales y grupales que van mas halla de las perspectivas del empleado.



Así en las nuevas relaciones industriales lo esencial es la flexibilidad con consenso, que evidentemente estén descentralizadas hacia la organización, con una institucionalización flexible y de base. Lo cual les permitirá regular la articulación de producción y consumo ante las nuevas condiciones de mercado que día con día se ven modificadas en este mundo neoliberal acompañadas de grandes crisis, en las cuales las organizaciones tomaran marcha de sus conocimientos, conocimientos en gran medida, aportados por sus directivos, que esperan llevar a la organización a la cumbre con la mano de obra abarata pero de gran calidad que ellos explotaran hasta mas no poder, mientras tanto se buscaran mejores estrategias de producción y consumo en las cuales no importara si se tienen que deshacer de todo su factor humano, con tal de llegar a grandes marcos de producción.



De cualquier manera existe un relegamiento mayor o menor en cuanto a las nuevas concepciones de trabajo en comparación con lo mencionado al principio de este capitulo, ya sea por la importancia económica que el trabajo arroja o por la importancia social que refleja, de cualquier manera en las nuevas relaciones laborales el obrero tendrá que compartir quizás de manera mas directa con el directivo o el empresario el éxito de la empresa.





La flexibilidad del trabajo ha sido positiva en algunas ocasiones para una minoría; para la mayoría se ha traducido en pérdida de seguridades, en incertidumbre y reducción de salarios y prestaciones. Los sindicatos han perdido fuerza como resultado de la modificación de trabajo y la economía pero esto ha sido diferencial según el país.



Por lo tanto el trabajo aunque no tuviese la centralidad que imaginamos, sigue siendo suficientemente importante para la mayoría de los habitantes del mundo capitalista como para sostener que es un espacio de experiencias que, junto a otros, contribuyen a la rutinisacion y reconstitución de identidades laborales.



Pero el trabajo es también mercado de trabajo, es decir el encuentro entre una demanda y una oferta de trabajo que no necesariamente llega a ser igual, y relacionado con el proceso de trabajo, instituciones y relaciones de fuerza, es salario y empleo. En otras palabras el nivel de trabajo son instituciones de regulación del conflicto obrero patronal; y en un caso extremo el trabajo es movimiento obrero y sujeto social.

Hombre o máquina